Estrenamos esta preciosa casa a finales de marzo y no pudimos tener mejor experiencia. José Luis y Ana fueron unos anfitriones excepcionales, cuidando cada detalle, incluso nos dejaron pan, pasteles típicos de San Vicente de Alcántara y naranjas del campo para el desayuno. Decorada con muchísimo gusto y la chimenea crea un ambiente cálido y acogedor. Un lugar al que nos encantaría volver.